EL LLORO DE LA VID

Publicado en: En el viñedo

13/04/2016 -

Cuando las temperaturas primaverales nos alejan del rigor del invierno las vides despiertan de su letargo y se produce el lloro.

La tierra aumenta su temperatura y normalmente cuando la media supera los 10º C se activa el sistema radicular de la planta que comienza de nuevo la absorción de agua y elementos minerales y la movilización de las reservas acumuladas. De esta forma se inicia el movimiento de la savia por el tallo y los brazos que produce el lloro de la vid cuando ésta llega a los sarmientos y a las heridas producidas en la poda. Por ahí es por donde la planta gotea hasta cicatrizar estos cortes y cubrirlos con una sustancia gomosa producida por las bacterias que viven sobre el derrame y en las sales disueltas en el lloro cuando se evapora.

 

 

 

Antiguamente estas lágrimas se usaban en ocasiones como colirio. Su contenido son sobre todo compuestos orgánicos de las reservas de la planta y también minerales, de los cuales entre 1 y 2g/l es materia seca. La cantidad derramada durante el lloro por cada cepa varía, pero puede llegar hasta los cinco litros.

Así de esta manera tan poética comienzan las vides su nuevo ciclo vital que culminará con la caída de la hoja tras habernos ofrecido de nuevo sus frutos en la época de vendimia.

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