LAS TRADICIONES DE LA SONSIERRA: ‘LOS PICAOS’

Publicado en: Descubriendo la Sonsierra

24/04/2017 -

Desde Bodegas Sonsierra queremos acercaros una de las tradiciones más arraigadas y conocidas de la Sonsierra: ‘Los Picaos´.  En San Vicente de la Sonsierra todos los años en Jueves Santo y Viernes Santo procesionan los disciplinantes de la Cofradía de la Santa Vera Cruz o también conocidos como ‘los picaos’. Una tradición ancestral que data del siglo XV en la que los disciplinantes golpean su espalda con una madeja de algodón de forma rítmica a modo de penitencia, cada ‘picao’ se autoflagela unos 800-1000 golpes. El práctico (persona encargada de aliviar las heridas) decidirá cuando debe dejar de golpearse, al empezar a divisar pequeños hematomas. El práctico "picará" tres veces ambos lados de la zona lumbar de la espalda, mediante un utensilio denominado ‘esponja', que consiste e una bola de cera virgen con seis cristales incrustados de dos en dos, por lo que recibirá doce pinchazos simbolizando el número de apóstoles. Tras esto el disciplinante se golpeará unas pocas veces, para que la sangre que pueda haberse acumulado en la zona, pueda escapar y así evitar problemas posteriores.

 

 

 

Desde Bodegas Sonsierra queremos acercaros una de las tradiciones más arraigadas y conocidas de la Sonsierra: ‘Los Picaos´.  En San Vicente de la Sonsierra todos los años en Jueves Santo y Viernes Santo procesionan los disciplinantes de la Cofradía de la Santa Vera Cruz o también conocidos como ‘los picaos’. Una tradición ancestral que data del siglo XV en la que los disciplinantes golpean su espalda con una madeja de algodón de forma rítmica a modo de penitencia, cada ‘picao’ se autoflagela unos 800-1000 golpes. El práctico (persona encargada de aliviar las heridas) decidirá cuando debe dejar de golpearse, al empezar a divisar pequeños hematomas. El práctico "picará" tres veces ambos lados de la zona lumbar de la espalda, mediante un utensilio denominado ‘esponja', que consiste e una bola de cera virgen con seis cristales incrustados de dos en dos, por lo que recibirá doce pinchazos simbolizando el número de apóstoles. Tras esto el disciplinante se golpeará unas pocas veces, para que la sangre que pueda haberse acumulado en la zona, pueda escapar y así evitar problemas posteriores.

Una vez finalizado, el ayudante le volverá a cubrir la espalda y le colocará la capa para dirigirse a la sede de la cofradía donde un practicante especialista le curará las posibles heridas con agua de romero y una crema cuya composición es secreta y pasa de generación en generación. Una tradición ancestral y una de las manifestaciones religiosas más reconocidas en toda España. Siempre hay cosas por descubrir en la Sonsierra.

 

 

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