Viejas aspiraciones, nuevas ilusiones

Publicado en: Saber de vinos

03/06/2016 -

En Bodegas Sonsierra siempre hemos intentado aportar, mediante la crítica constructiva, nuestro granito de arena al desarrollo y modernización de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Por eso celebramos que por fin haya tomado la vigencia que merece un debate planteado hace años. De esta manera damos la bienvenida a todos los que se suman a la reivindicación de un cambio que, dada la coyuntura actual del mercado, se hace inaplazable.

Hay decisiones que han marcado la trayectoria de la D.O.Ca. Rioja y que han reportado grandes beneficios al sector, como la aplicación del sistema de crianza en los setenta y la obtención del distintivo de DO Calificada a partir de 1991.

Sin embargo esto no ha sido suficiente para poner de relevancia la gran diversidad existente dentro de la región, o para extremar la protección de activos tan importantes como los viñedos viejos o los diferentes terruños, fincas o parajes   donde nacen los vinos de más calidad. Más bien ha permitido que, al amparo de la marca Rioja, se hayan comercializado vinos de dudosa calidad, con precios irrisorios, que lo único que hacen es confundir al consumidor y perjudicar a quiénes dentro de la Denominación realizan una gran labor. No es posible entender un reserva a tres euros y otro a treinta con la misma calificación, o vinos jóvenes y crianzas compitiendo con vinos de mesa.

Por ese motivo es preciso actuar sobre los tres pilares básicos del reglamento de la Denominación: la producción, la crianza y la calificación de los vinos.

Sobre la producción defendemos que se deben asignar los rendimientos teniendo en cuenta las particularidades de las parcelas y aplicar de forma estricta estos controles. Es la manera más lógica de mejorar la calidad de la uva y proteger los viñedos viejos.

Sobre la crianza deben existir mayores controles que aseguren la idoneidad de los vinos para su envejecimiento y que desaparezca la posibilidad de hacer crianzas con cualquier vino, con barricas muy viejas, sin ningún control.

Por otro lado la calificación no debería ser única sino que deberían existir diferentes niveles que reconozcan la singularidad de los vinos desde el origen en el viñedo.

En este sentido los vinos de pueblo, de parcela o de pago se perfila como el mejor  instrumento para reconocer la diversidad de la Denominación, aportando un mayor reconocimiento de calidad y mejorando la imagen de los vinos en el mercado.

Todos estos cambios son más necesarios que nunca si queremos que Rioja siga siendo garantía de calidad para el consumidor  por muchos años. 

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