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Hay lugares donde el tiempo no se pierde… se guarda. Y donde la relación con la tierra lo define todo.
Memorias de Sonsierra nace de esa conexión: capturar en un solo vino la esencia de varias añadas y dos variedades blancas (Viura y Tempranillo Blanco) profundamente ligadas al Rioja. Tres añadas (2018,2019 y 2020) que, unidas, se complementan y construyen un relato más profundo que el de una sola, rindiendo homenaje a la paciencia, al origen y al arte de la evolución.
La variedad Viura aporta la finura y la elegancia clásica de Rioja y capacidad de guarda; es el hilo conductor que sostiene el vino en el tiempo. El Tempranillo Blanco aporta su carácter, singularidad y una sensación envolvente en boca que eleva el conjunto.
Cada añada se vinifica y se conserva por separado, permitiendo que el tiempo revele su carácter. Solo después, cuando cada ha alcanzado su máxima expresión, se decide el ensamblaje final y se embotella. Durante los cuatro años siguientes, el vino reposa en botella, afinando su textura, su equilibrio y su complejidad aromática. El resultado es un blanco amplio, preciso y sedoso, que evoluciona en copa y que invita a la conversación. Un vino que permanece… como las memorias que dejan huellla.